El pool bancario es el inventario de todo lo que los bancos han puesto a disposición de la empresa: pólizas, confirming, factoring, descuento, préstamos y avales, cada uno con su límite, lo dispuesto, lo disponible y su vencimiento. Casi todas las pymes lo tienen; casi ninguna lo mira entero. Y las dos cifras que más importan, cuánto queda de verdad y de quién depende, son justo las que no salen sumando.
Qué es y qué contiene
Por cada banco y por cada producto, siete datos: el límite concedido, lo dispuesto hoy, lo disponible, el tipo (Euríbor más diferencial), las comisiones, la fecha de vencimiento o renovación y las garantías que lo sostienen. Con eso, el pool admite dos lecturas que se necesitan la una a la otra: por banco, cuánto hay con cada entidad; y por producto, cuánto hay de cada tipo.
Los productos que suelen aparecer, y para qué sirve cada uno:
- Póliza de crédito. Liquidez para un descubierto que se cierra solo con los cobros siguientes. Se paga por lo dispuesto y por los días.
- Confirming. Aplazar pagos a proveedores contra su factura. El banco paga al proveedor y la empresa le devuelve más tarde.
- Factoring, anticipo de facturas y descuento de efectos. Adelantar cobros de clientes contra su factura, su pagaré o su recibo.
- Préstamos, leasing y renting. Financiación de inversión, con cuotas. No son líneas de circulante, pero son deuda con el banco, consumen riesgo y cuentan en la CIRBE.
- Avales. No mueven dinero, pero consumen riesgo del banco y aparecen en el pool porque limitan lo demás.
El pool es la munición para cubrir los desfases del calendario. Saber cuánta queda, y en qué arma, cambia las conversaciones con el banco y las decisiones de cada semana.
Por qué el disponible real no es la suma de los límites
El error más caro del pool es sumar. Los bancos conceden a menudo un riesgo global por cliente, por ejemplo 900.000 €, y de él cuelgan varias líneas con sublímites: 400.000 € de póliza, 500.000 € de confirming, 300.000 € de factoring. Los sublímites suman 1.200.000 €, pero el techo sigue siendo 900.000 €: el disponible de cada línea es el menor entre su propio margen y lo que queda del riesgo compartido, y sumar los disponibles de las tres cuenta el mismo dinero tres veces.
En el caso de ejemplo de la portada de Lyquia se ve entero: sumando los sublímites salen 2.090.000 € de capacidad; el pool real da 1.540.000 €, porque tres líneas de un mismo banco cuelgan de un riesgo compartido de 900.000 €; y el disponible de hoy son 697.270 €. La distancia entre la primera cifra y la última es lo que un director financiero cree tener y no tiene.
Hay más trampas, y todas se parecen: dicen «disponible» donde no hay liquidez.
- Una línea de confirming solo sirve contra factura de proveedor. 150.000 € de confirming sin facturas de proveedor detrás no tapan una nómina ni un impuesto: para eso no valen. El disponible que importa es el que puede cubrir el agujero concreto que se tiene delante.
- El factoring tiene límite por cliente. Una línea de 300.000 € con un límite de 60.000 € por deudor no anticipa una factura de 90.000 € de un solo cliente.
- El dispuesto llega con el signo que le apetece al extracto. Unos bancos lo escriben en positivo y otros en negativo; restarlo tal cual convierte una póliza de 100.000 € con 37.000 € dispuestos en 137.000 € de crédito libre. Lo dispuesto es una magnitud, sin signo.
- Una línea vencida sigue en la lista. Si la renovación no se firmó, el disponible es cero por mucho que el contrato original diga otra cosa.
Concentración: de quién dependes
La segunda pregunta del pool es qué parte del total está en un solo sitio. Si un banco concentra el 60 por ciento del pool, su comité de riesgos decide la tesorería de la empresa, y lo decide en la fecha de renovación, no cuando a la empresa le conviene. Tres concentraciones que conviene medir:
- Por banco. Una referencia prudente: ninguna entidad por encima del 40 o 50 por ciento del pool, y al menos dos bancos con póliza. Dos pólizas medianas valen más que una grande, porque la renovación no depende de un solo comité.
- Por producto. Un pool que es todo confirming depende de que haya facturas de proveedor que financiar; uno que es todo póliza, de que la póliza se renueve.
- Por contraparte. En factoring, cuánto del anticipo cuelga de un solo cliente; en confirming, cuánto va a un solo proveedor. Quien concentra el riesgo también concentra el poder de negociación.
Y la otra cara: la reciprocidad. Los bancos miden lo que la empresa les da, nóminas domiciliadas, seguros, cobros de clientes, contra lo que le dan. Repartir el pool sin repartir el negocio deja a cada banco con la sensación de financiar sin cobrar nada a cambio, y eso se nota en el diferencial.
Los vencimientos que nadie mira
Cada línea tiene una fecha en que puede desaparecer. Una póliza que no se renueva hay que devolverla entera ese día; un confirming que vence deja de aplazar; un factoring que se cancela obliga a esperar a los clientes. El calendario de renovaciones es un calendario de pagos potenciales, y va en la previsión de tesorería como tal, no en un cajón.
La renovación se negocia dos meses antes, con la previsión a doce meses delante. Es la diferencia entre pedir el límite que dice la curva (el pico del descubierto recurrente más un margen) y pedir «lo mismo que el año pasado» o «un poco más por si acaso». El banco valora más una previsión creíble que un balance bonito: la previsión le dice cómo se va a usar la línea y cuándo se devuelve, que es lo que de verdad le importa.
Dos avisos que evitan sustos: una línea sin tipo de interés apuntado no se puede comparar con las demás, y una sin vencimiento apuntado no avisa antes de vencer. Las dos son más frecuentes de lo que parece, y las dos se arreglan con una llamada al banco antes de que hagan falta.
Qué línea para qué
| El problema | La línea |
|---|---|
| Un descubierto que se cierra solo con los cobros siguientes | Póliza de crédito, por tramos y lo justo |
| Aplazar un pago con factura de proveedor | Confirming |
| Adelantar un cobro con factura de cliente | Factoring, anticipo o descuento |
| Nóminas, seguros sociales e impuestos | Solo la póliza: no hay factura detrás. Reservarle margen |
| Una inversión | Préstamo o leasing, nunca el circulante |
| Mover un vencimiento con la póliza | Nunca, aunque salga más barata: convierte una operación con fin en deuda que se queda |
Y una idea que cierra el círculo: cada operación consume línea al formalizarse y la libera al vencer. Un confirming de 53.024 € a 47 días ocupa la línea 47 días y la devuelve después; llevar ese calendario de liberaciones es lo que dice cuánto pool habrá disponible el mes que viene, y no solo hoy. Con el Euríbor del día y el diferencial de cada línea, la decisión de qué línea usar para cada importe y cada plazo se toma con el coste delante; la guía de confirming y factoring y la de la póliza cuentan cómo.
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Ver Lyquia en acciónPreguntas rápidas
¿Con cuántos bancos debería trabajar una pyme?
Con dos o tres. Uno solo concentra el riesgo en un comité; más de cuatro reparte tanto el negocio que ninguno tiene motivos para cuidar a la empresa. Y al menos dos de ellos con póliza.
¿El leasing y el renting entran en el pool?
Son deuda con el banco, consumen riesgo y cuentan en la CIRBE, así que sí aparecen en el pool. Lo que no son es circulante: no sirven para cubrir un desfase de caja.
¿Qué mira el banco para renovar una línea?
La CIRBE, las cuentas, cómo se ha usado la línea (una póliza que sube y baja gusta; una plana al límite, no), la reciprocidad, y cada vez más una previsión de tesorería creíble que diga para qué se va a usar y cuándo se devuelve.
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